Como un cóctel de sensaciones, el Reino hachemita de Jordania sorprende al viajero por su perfecta combinación entre tradición y modernidad y por los tesoros que esconde este pequeño país, desde la inmensidad de Wadi Rum hasta la imponencia de los castillos del desierto. Precisamente la belleza de la que presume esta tierra fue la que cautivó a Lawrence de Arabia, quien la tomó como propia y recorrió al tiempo que forjaba su propia leyenda.

 

Visitar los principales enclaves que marcaron la historia del célebre personaje en el país es posible hoy en día. Para los melómanos, o para los amantes de la historia, seguir los pasos de Lawrence en Jordania marca uno de los recorridos con mayor encanto y atractivos en el país.

Aqaba es el punto de partida de esta aventura: a orillas del Mar Rojo, se erige como el destino perfecto para los amantes de la fauna y flora marinas, gracias a las barreras de coral que atraen a millares de peces tropicales de las más diversas formas y colores. De gran modernidad, la ciudad destaca por la cantidad de lugares de inmersión a lo largo de toda su costa, donde los buceadores podrán disfrutar de todos los niveles y experiencias.

 

El siguiente enclave que evoca la figura de Lawrence de Arabia es Wadi Rum, un desierto que ha cautivado a los viajeros desde que el arqueólogo describiera de forma arrobada sus rocas esculpidas, dunas y campamentos beduinos en Los Siete Pilares de la Sabiduría. Precisamente este libro da nombre a la formación rocosa más conocida de este desierto, con siete torrecillas estriadas.

La ruta continúa en camello hacia el norte, para después caminar entre los muros del castillo de Shobak, situado sobre un paraje salvaje y remoto. Mandado construir en el siglo XII por el rey cruzado Balduino, este castillo es  capaz de cautivar, incluso, a los viajeros más saturados de fortalezas.