Aniversario del 15M. Cambiar para que nada cambie. I

Hoy todo el mundo televisivo celebra el aniversario del 15M, y casualmente todos obvian la mayor, que fue un burdo y típico montaje, sí, un teatrillo de esos que la burguesía lleva generando desde la revolución francesa para gestionar al rebaño de mano de obra y consumo.

Cuando Giuseppe Tomasi di Lampedusa escribió «El Gatopardo» desveló uno de los pilares de la doctrina política de los titiriteros: «Cambiémoslo todo para que nada cambie»

Tengamos en cuenta los patrones, modus operandi, diferentes grupos que coinciden, personajes que los abanderan, apoyan intelectual y políticamente, contínuas casualidades como que la burguesía (empresarios) nunca quieren pagar impuestos, sea a quien sea, etc.

Esto es sólo apenas una pincelada resumida.

Por poner las más populares:

Revolución Americana (1765-1783)

La Revolución Americana desencadenó la independencia de las 13 colonias y el surgimiento de una de las naciones más poderosas del mundo actual: los Estados Unidos de América. Básicamente la burguesía incipiente de las 13 colonias no querían pagar los impuestos al rey Jorge III.

Desde la década de 1760 la opinión pública de las trece colonias fue tomando conciencia de su identidad y unidad de intereses en una oposición cada vez mayor contra el gobierno británico, hasta que la dinámica de desafíos mutuos condujo a un conflicto armado. El ejemplo estadounidense fue decisivo para que en 1789 el protagonismo revolucionario pasara a Francia, y posteriormente a España y a Hispanoamérica, dentro de lo que se ha denominado el «ciclo atlántico» de las revoluciones burguesas o revoluciones liberales.

La época revolucionaria se inició en 1775, cuando llegó a su fin la amenaza militar francesa sobre las colonias británicas de América del Norte (guerra franco-india); quedaron frustradas las expectativas tanto de los minutemen​ y milicianos​ de a pie como de los colonos más ambiciosos que, habiendo demostrado en la guerra su capacidad y liderazgo, no tenían posibilidades de hacer carrera política o militar frente a los procedentes de la metrópoli, que acaparaban todos los cargos. El incremento de los costos de mantenimiento del Imperio llevó al gobierno británico a adoptar una política altamente impopular: las colonias debían pagar una parte sustancial de ello, para lo cual se subieron o crearon nuevos impuestos como el Sugar Act, el Currency Act de 1764,​ o el Stamp Act de 1765.

Todo esto desembocó en lo ya conocido, incidentes violentos «espontáneos», la masacre de Boston el 5 de marzo de 1770, y finalmente en movilizaciones populares de protesta como la famosa acción del motín del té de Boston el 16 de diciembre de 1773.

George Washington en 1752 se unió a la Logia Masónica en Fredericksburg, Virginia, a la edad de 20 años. En 1775 el Congreso Continental designó a Washington comandante en jefe del Ejército Continental y al año siguiente, los británicos fueron desalojados de Boston, perdieron la también ciudad de Nueva York y ante la sorpresa que causó ver a Washington cruzando el río Delaware fueron derrotados en Trenton, Nueva Jersey. Washington fue el primer presidente de los Estados Unidos entre 1789 y 1797. En los Estados Unidos se le considera el padre de la Patria.​​

Como empezamos a ver, y esto viene desde Mesopotamia, las expectativas de unos pocos animados por detrás por quienes no quieren pagar impuestos y generar su propio dinero motivan al rebaño a sublevarse, en este caso frente a un rey, ya veremos que pasa cuando estos ya no están o ya no les interesa ser absolutos…

Revolución Francesa (1789-1799)

La revolución francesa de 1789 con el lema francmasón «Igualdad, Libertad y Fraternidad» que estableció el formato estándar de las supuestas «revoluciones populares».

A la revolución francesa se le llama la «revolución burguesa», ya que no fue por un lado sólo francesa, la banca internacional estaba detrás del tingladillo, con su sistema de financiar a ambos bandos y de esa forma ganar siempre, y por el otro fue la burguesía la que logró (hartos de mantener con sus impuestos al rey Luis XVI y a la nobleza), establecer un nuevo orden social, acabando con la monarquía absolutista del rey y con los privilegios de la nobleza, para pasar a tener ellos, la burguesía dichos privilegios, pero sin un rey sobre ellos, ellos sería los reyes absolutos.

Para ello usaron a la masa de pobres, desgraciados y hambrientos franceses, sí, al rebaño, ha ese que ahora hay que inmunizar, vamos que aquí comienza el patrón que se repetirá hasta nuestros días. Generamos un problema, y luego cuando la cosa ya está al límite ponemos la solución, una solución que requiere cambios, por supuesto en nuestro beneficio y que aprueba el rebaño creyendo que es suya la idea. Nunca se darán cuenta quienes son los titiriteros que manejan los hilos de los títeres.

Revoluciones sudamericanas (1810-1829)

Las guerras de independencia hispanoamericanas fueron una serie de conflictos armados que se desarrollaron en las posesiones americanas del Imperio español a principios del siglo XIX, entre 1810 y 1829, en los cuales se enfrentaron el bando a favor de las independencias, también denominado patriota o revolucionario, en una operación conjunta contra el bando a favor de mantener la integridad de la Monarquía española.

Los movimientos independentistas de Hispanoamérica adquirieron en principio formas políticas variadas de acuerdo con las condiciones que imperaban en cada región, y todos convergen finalmente en el Estado liberal.

El antecedente inmediato de la emancipación hispanoamericana son las abdicaciones de los reyes Borbones en 1808 ante la invasión francesa de España. Como respuesta a la entronización del rey José Bonaparte en España, entre 1808 y 1810 se instalaron juntas de gobierno que ejercieron la soberanía en los territorios americanos.

Durante la invasión francesa, algunos españoles, en su mayoría colaboracionistas o afrancesados, y también ciertos súbditos franceses, se aglutinaron en torno a la Gran Logia Nacional para todas las Españas, casualmente fundada por José Bonaparte, y su red de logias.

José Bonaparte había sido iniciado masónicamente el 8 de octubre de 1793 en la logia marsellesa «La Parfaite Sincérité» y, con el apoyo de su hermano, fue instalado como Gran Maestre del Gran Oriente de Francia el 5 de noviembre de 1804. Este funda en octubre de 1809 la Gran Logia Nacional para todas las Españas ubicada en un local de la calle de las Tres Cruces, antigua sede de la Inquisición siendo Bonaparte el primer Gran Maestro.

El núcleo principal de los primeros integrantes de la Gran Logia Nacional de España estaba formado por militares, eclesiásticos y funcionarios partidarios de las ideas ilustradas, todos ellos convencidos de la necesidad de impulsar las reformas políticas, administrativas, económicas y sociales llevadas a cabo con éxito en Francia. Buena parte de estos masones tenían una marcada ideología liberal, ya fuera moderada o radical, pero sobre todo antiespañola.

A partir de 1810 diversos movimientos americanos comenzaron a declararse autónomos del gobierno español, y más tarde, estados nacionales independientes bajo regímenes republicanos, y formaron ejércitos «patriotas» o «libertadores», entre los que destacaron los comandados por Hidalgo y Morelos en México, las del rioplatense José de San Martín y José de Artígas o el venezolano Simón Bolívar en América del Sur.

No perdamos de vista que en Londres se encuentra la Gran Logia de Inglaterra, y que ahí vivía Francisco de Miranda. Los fallidos intentos del Imperio británico para ocupar directamente nuevos territorios continentales americanos, como el que había protagonizado contra Cuba y Cartagena de Indias en la Guerra del Asiento en 1741 o las dos Invasiones Inglesas en el Virreinato del Río de la Plata en 1806 y 1807.

El intento fallido de invadir y liberar Venezuela en 1806 por una expedición naval organizada en los Estados Unidos y liderada por el general Francisco de Miranda.

Revoluciones Liberales (1848-1849)

El año 1848 se conoce como el año de las revoluciones en Europa, conocidas como «revoluciones liberales de 1848». En ese año se produjo una oleada de revoluciones en varios países que acabaron con la «Europa de la Restauración», las monarquías europeas querían volver a ocupar el trono después de derrotar a Napoleón.

Para estas revoluciones la burguesía que no quería perder su poder y devolvérselo a las monarquías usaron esta vez una herramienta nueva, la «componente nacionalista», además de recoger las primeras reivindicaciones de la clase obrera, y esto es así porque como explica muy bien Santiago Niño-Becerra en su libro «Capitalismo 1679-2065» la burguesía quería mantener lo que se llama la «Paz Social» y para ello después de haber ganado, daba un poco la mano al rebaño para aplacar la rabia, que la burguesía ellos había alimentado, de esa masa que a su vez les había servido de mano ejecutora.

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Hago un inciso para ponernos un poco en situación. Ya en el siglo XX se podría decir, y esto es a nivel mundial, que desde 1978, el 20% de la población vive mejor, otro 20% peor, otro 40% malvive y el 20% restante no existe porque no cuenta, ya que no son necesarios ni para consumir ni para producir. Y como dijo Reagan públicamente hablando de la población estadounidense «Los pobres no son lo suficientemente pobres».

«La economía de Estados Unidos no funciona porque los ricos no son suficientemente ricos y los pobres no son suficientemente pobres». Ronald Reagan en 1979, durante la campaña como candidato del Partido Republicano a la presidencia de los EEUU en las elecciones de 1980.

«El modelo de protección social fue implementado, básicamente por tres razones. Una: para que la clase obrera se sintiese protegida y cubierta, y pudiese preocuparse exclusivamente de producir. Otra: para comprar la «paz social» en un contexto de Guerra Fría, de tal modo que si la sociedad se portaba mal, o sea se acercaba al comunismo por ejemplo, pudiera perder la protección que le brindaba el modelo. Otra más: para generar PIB, ya que las actividades y acciones desempeñadas por el modelo de protección contribuían al crecimiento.» Santiago Niño-Becerra en su libro «Capitalismo 1679-2065».

Por tanto, si los pobres no son tan pobres, tenemos «Paz Social», y aunque sirven para consumir y producir, no son tan pobres como para explotarlos como se merecen.

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Revolución Independentista Cubana (1895-1898)

En 1898, ante un poder español cada vez más acosado en unos pocos núcleos urbanos, con la guerra a favor del triunfo de los insurrectos liderados por José Martí, los Estados Unidos, con William McKinley como presidente, ordenan la intervención en el conflicto, acelerando la total derrota de España. Recordemos el Maine.

Una vez obtenido el triunfo estadounidense sobre España, EEUU se apresuró a establecer su dominio sobre Cuba. Por ello da a conocer la enmienda Platt, que impuso a la naciente constitución cubana, en la cual se otorgaba el derecho a permanecer en Cuba, se adueña de la base militar en Guantánamo, creando las bases legales y económicas para Cuba.

El gobierno de los Estados Unidos utilizó su influencia para promover en su finca los intereses y aumentar las ganancias de empresas privadas estadounidenses que dominaron la economía de la isla. Como símbolo de la relación de negocios entre Batista y las empresas estadounidenses, la compañía telefónica multinacional ITT Corporation regaló al dictador un teléfono de oro, como una expresión de agradecimiento por un aumento excesivo que Batista concedió a la tarifa telefónica a instancias del gobierno estadounidense.

Earl T. Smith, exembajador de los Estados Unidos en Cuba, declaró ante el Senado de los Estados Unidos en 1960 que, hasta la llegada de Castro, el poder estadounidense sobre Cuba era tan grande que el embajador era el segundo hombre más importante después del presidente, e incluso más que él. Además, casi toda la ayuda que Estados Unidos proporcionaba al país caribeño eran armas para simplemente reforzar la dictadura, no contribuyendo a avanzar en el bienestar económico del pueblo cubano.

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